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¿Sufres rosácea? Cómo cuidar esta piel con CBD

La rosácea afecta considerablemente a la calidad de vida de las personas que la padecen. En el siguiente artículo te explicamos en qué consiste esta afección, los cuidados diarios que conlleva y la utilidad del CBD como tratamiento alternativo para reducir los síntomas de esta enfermedad.

¿Sufres rosácea? Cómo cuidar esta piel con CBD
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Casi un 10 % de la población sufre rosácea y es una patología que afecta especialmente a mujeres y a personas de piel clara. La edad de inicio de las primeras manifestaciones es en torno a los 20 años; las manifestaciones más importantes comienzan a los 30 años, edad sobre la cual la enfermedad suele desarrollarse y manifestarse de forma plena, siendo un problema de salud de alta prevalencia entre los 40 y 60 años de edad.

La rosácea o cuperosis se considera una dermatosis inflamatoria crónica que afecta principalmente a la piel del rostro pero también puede afectar a los ojos. Se caracteriza por presentar eritemas faciales persistentes con o sin edema, episodios transitorios de rubor, enrojecimiento, telangiectasias (capilares dilatados fácilmente visibles), e incluso pápulas y pústulas (granitos). Esta patología es conocida también como acné rosácea, ya que las pápulas y pústulas recuerdan a las que produce el acné de los adolescentes, aunque en este caso no hay comedones.

Muchos pacientes con rosácea también tienen los ojos y los párpados secos e irritados, lo que se conoce como rosácea ocular. En el caso de algunas personas, los síntomas oculares preceden a los síntomas cutáneos y suelen ser bastante molestos y limitantes (1)(2).

La rosácea se puede confundir con el acné, la dermatitis o la sensibilidad de la piel. Por ello, es muy importante que esta afección sea diagnosticada y tratada por un especialista en dermatología para aplicar el tratamiento adecuado y mantener controlada su sintomatología. Se han identificado cuatro tipos de rosácea, cada uno con sus respectivos síntomas (1)(2):

Rosácea eritematosa-telangiectásica

Este es el tipo de rosácea más común. El síntoma más característico es la aparición de enrojecimiento en la zona del rostro, sobre todo en la zona de las mejillas y la barbilla. La piel está inflamada y es muy sensible al tacto por lo que puede doler fácilmente y presentar ardor.

Rosácea pápulo-pustulosa

En este caso la rosácea va acompañada de granos, dando la apariencia de acné. Las rojeces siguen estando presentes pero son menos intensas que en el caso anterior. Afecta a la zona del rostro pero también al cuello y al pecho.

Rosácea fimatosa

En este tipo de rosácea se produce un engrosamiento gradual de las zonas afectadas de la piel (nariz y mejillas) debido a una inflamación de las glándulas sebáceas. En una rosácea fimatosa la piel se muestra rugosa, con arañas vasculares rotas, bultos internos y los poros muy dilatados.

Rosácea ocular

Afecta a los párpados, pestañas y ojos, y en ocasiones puede ir acompañada de rosácea en el rostro. Aparecen vasos sanguíneos de gran tamaño en la zona del globo ocular, lo que provoca picazón, lagrimeo y ardor, además de una inflamación de los párpados y orzuelos.

Causas de la rosácea

La patogénesis de la rosácea no está del todo clara, pero se cree que factores como la genética, la desregulación neurovascular, los factores inmunitarios y ambientales juegan un papel fundamental en la aparición de esta patología. 

Un estudio genómico llevado a cabo en pacientes europeos con rosácea determinó la existencia de dos polimorfismos de un solo nucleótido en estos individuos, lo que sugiere que ciertos genes tienen predisposición al desarrollo de la rosácea (3).

Se ha demostrado también que la desregulación inmunitaria es un componente importante en la patogénesis de la rosácea. En este tipo de afección se producen niveles altos de citoquinas y péptidos antimicrobianos como el LL-37 que se expresa de forma constitutiva en neutrófilos, mastocitos, macrófagos y monocitos (células que intervienen en la respuesta innata del sistema inmunitario). En la piel de las personas con rosácea, el LL-37 se expresa en niveles más altos y se procesa en fragmentos más cortos. Los fragmentos más cortos de LL-37 tienen propiedades antimicrobianas y de activación inmunitaria. Se ha observado que cuando se inyectan en ratones, los fragmentos de LL-37 provocan eritema, dilatación vascular, rubor y telangiectasias, síntomas característicos de la rosácea. Además, es probable que los mastocitos desempeñen un papel importante en la patogénesis de la rosácea. El LL-37, que es secretado por los mastocitos, influye en la actividad de los mismos mediante la inducción de quimiotaxis, la degranulación y la liberación de citoquinas proinflamatorias. En un estudio con un modelo de ratón, la inyección de LL-37 en ratones sin mastocitos no produjo ninguna inflamación. Cuando los ratones fueron reconstituidos con mastocitos, la inyección de LL-37 produjo inflamación, lo que sugiere que los mastocitos promueven el estado inflamatorio de la rosácea (3).

Los canales de cationes del potencial receptor transitorio (TRP) que se expresan ampliamente en las células neuronales y no neuronales, como los queratinocitos y las células endoteliales han aumentado la comprensión de la patogénesis de la rosácea. ??La activación de los TRP conduce a la liberación de mediadores de la inflamación neurogénica y del dolor, como la sustancia P y el péptido relacionado con el gen de la calcitonina. Estos neuropéptidos vasorreguladores son mediadores críticos que inducen el rubor sostenido característico de la rosácea. La expresión de estos receptores está aumentada en las pieles de los pacientes con rosácea, lo que explicaría la sensibilidad de esta piel a factores externos como el calor, el etanol, los perfumes y los extractos de hierbas que inducen la activación de estos canales y provocan la aparición de los síntomas (3).

Por último, se sabe que factores ambientales como la radiación ultravioleta es una de las principales desencadenantes de la rosácea, ya que puede provocar enrojecimiento y un empeoramiento de los síntomas. La exposición a los rayos UVA conduce a una degeneración del colágeno dérmico que se observa habitualmente en la piel con rosácea. Además, en esta afección existe una acumulación elevada de especies reactivas de oxígeno (ROS) que promueven la producción de mediadores inflamatorios por parte de los queratinocitos y los fibroblastos dando lugar a las rojeces y al resto de síntomas característicos (3).

¿Cómo cuidar la piel con rosácea?

Para prevenir la aparición de la rosácea hay que evitar principalmente los factores que la desencadenan y llevar una rutina de cuidados adecuada:

1- Limpieza adecuada

Es importante una buena higiene de la piel utilizando limpiadores suaves e indicados especialmente para pieles sensibles y con rosácea. Se pueden utilizar productos como aguas micelares, leches limpiadoras y aguas termales, evitando siempre los jabones y los componentes abrasivos. Estos productos deben contener activos calmantes e hidratantes y es muy importante que no se tengan que aclarar con agua, ya que de esta manera se evita un empeoramiento de los síntomas.

2- Buena hidratación

El siguiente paso a la limpieza siempre es una buena hidratación. Es imprescindible utilizar productos hidratantes y calmantes que pueden ser lociones o cremas y que además contengan propiedades vasculoprotectoras para mejorar la circulación de la zona y reducir la sensación de ardor y picazón. 

3- No utilices exfoliantes o peelings químicos

Hay que evitar exfoliar la piel con productos químicos o realizarse peelings ya que esto empeoraría aún más la sintomatología. Si fuera necesario, se podrían utilizar exfoliantes enzimáticos que son más suaves y menos agresivos para las pieles delicadas. 

4- Usar siempre fotoprotector

Es muy importante que tras la rutina cosmética se utilice un fotoprotector con un SPF alto, mínimo de 30 y máximo de 50. De esta manera se mitigará el efecto de las radiaciones UVA y UVB sobre la piel y se evitarán en mayor medida las lesiones. Se debe evitar siempre la exposición solar excesiva y las horas centrales del día. 

5- Evitar el estrés

Se ha demostrado que la rosácea tiene un componente emocional. Evitar el estrés o las emociones intensas es crucial para prevenir la aparición de los síntomas. Es aconsejable realizar ejercicios de meditación y relajación para mantener un estado emocional equilibrado y sobre todo, dormir las horas suficientes por la noche.

6- Modera el consumo de alcohol y comidas picantes

El consumo de alimentos picantes o platos especiados puede provocar la dilatación de los vasos sanguíneos y producir las temidas telangiectasias. El alcohol también provoca vasodilatación en los capilares y el enrojecimiento de la piel. Por ello, es muy importante evitar este tipo de alimentos y bebidas, y llevar una dieta equilibrada rica en vitaminas y minerales sobre todo.

Propiedades del CBD para la piel

¿Puede ser útil el CBD para tratar la rosácea? ¿Qué evidencia existe acerca de su efectividad?

Ya se sabe que la rosácea es una afección de origen inflamatorio que produce principalmente síntomas como eritema, rubor, ardor y telangiectasias, entre otros muchos. El cannabidiol (CBD) ha demostrado tener efectos antiinflamatorios y calmantes sobre la piel, por lo que podría resultar muy útil para tratar esta patología.

El CBD actúa ejerciendo su función mediante el sistema endocannabinoide (SEC) que se encuentra en nuestro organismo. Este sistema está formado por receptores endocannabinoides que responden al CBD, por lo que si se produce algún desbalance en el organismo, este activo podría restablecer el equilibrio mediante distintos mecanismos de acción:

1- Efecto antiinflamatorio

Se sabe que la unión del CBD a los receptores endocannabinoides del SEC reduce los marcadores inflamatorios e inhibe todo el proceso de inflamación asociado a esta afección. Los estudios clínicos han confirmado que la activación del receptor endocannabinoide CB2 conduce a una disminución de los niveles de ROS (especies reactivas de oxígeno) y TNF-?, lo que reduce el estrés oxidativo y la inflamación. Por lo tanto, se ha sugerido que el CBD puede mejorar indirectamente los efectos antiinflamatorios. Además, se ha demostrado que el cannabidiol reduce los niveles de citoquinas proinflamatorias, inhibe la proliferación de células T y reduce la migración y la adhesión de las células inmunitarias. Por tanto, los síntomas como los eritemas o el rubor pueden disminuir significativamente con la aplicación tópica de este activo (4)(5)(6).

2- Efecto calmante y antiprurito

Los experimentos realizados en varios modelos de enfermedades de la piel muestran que la modulación individual de los canales CB1, CB2 o TRP reduce el prurito. Estos efectos antipruríticos se producen a nivel central y periférico. En el SNC, los efectos antipruriginosos están mediados principalmente por los receptores CB1, lo que es congruente con su actividad como principal receptor cannabinoide de acción central. En la periferia, se cree que la actividad tanto de CB1 como de CB2 induce la analgesia, por lo que también ejerce un efecto calmante. 

La inflamación de la piel es uno de los principales factores que contribuyen a la patogénesis del prurito, y esto se debe a la acción de factores inflamatorios locales como la histamina, las citocinas y los neuropéptidos que actúan como pruritógenos. El CB2 se expresa ampliamente en las células inmunitarias periféricas y en la mayoría de los estudios la unión del CBD a los receptores CB2 disminuye la inflamación, por lo que se reduce ampliamente el prurito asociado a la rosácea (7).

3- Efecto ansiolítico

La ansiedad y el estrés pueden ser desencadenantes de la rosácea, por lo que tener controlados estos síntomas es muy importante para evitar que aparezcan brotes de manera continua. El cannabidiol ejerce un efecto ansiolítico sobre el organismo y esto lo hace uniéndose a los receptores CB1 y CB2 del SEC, donde regula los niveles de dopamina y ejerce un equilibrio sobre nuestro estado emocional. Además, es capaz de equilibrar los niveles plasmáticos de hormonas como el cortisol que participan en la respuesta frente al estrés y de esta manera protege a las células del organismo de los posibles daños que se puedan producir en los tejidos y órganos (8)(9)

4- ¿Cómo se usa el CBD para tratar la rosácea?

Como ya se ha mencionado anteriormente, las causas de aparición de la rosácea no están del todo claras, pero se sabe que algunos factores son responsables de su patogénesis, por lo que el tratamiento de esta afección pasa por tener controlados estos factores y en revertir los síntomas.

La piel presenta receptores endocannabinoides a los que se une el CBD y ejerce sus funciones reguladoras. Para los síntomas tópicos, el cannabidiol se puede utilizar en forma de crema o de aceite, y de esta manera se conseguirán reducir síntomas como las rojeces, telangiectasias y picor. Además, el CBD es un gran aliado para reducir los estados de ansiedad y de estrés, por lo que administrado por vía sublingual se consigue equilibrar el estado emocional y evitar la aparición de la rosácea 

Bibliografía:

  1. https://medlineplus.gov/spanish/rosacea.html
  2. https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/rosacea/symptoms-causes
  3. Christine S. A. y William W. H.(2017). Rosacea Pathogenesis. Dermatol Clin, 36(2), 81-86.
  4. Costache, Daniel Octavian, Constantin, Carolina, Calina, Daniela, Caruntu, Constantin, Costache, Raluca Simona, Caruntu, Ana (2020). Cannabinoids in the Pathophysiology of Skin Inflammation. Molecules, 25(3), 652–.
  5. Atalay S., Jarocka?Karpowicz I. y Skrzydlewska E.(2020). Antioxidative and Anti?Inflammatory Properties of Cannabidiol. Antioxidants, 9, 21.
  6. Muñoz, E. Cannabinoids and Inflammatory Skin Diseases. Fundación Canna
  7. Avila C, Massick S, Kaffenberger BH, Kwatra SG, Bechtel M, Cannabinoids for the Treatment of Chronic Pruritus: A Review, Journal of the American Academy of Dermatology (2020), doi: https://doi.org/10.1016/j.jaad.2020.01.036.
  8. Bih, C.I.; Chen, T.; Nunn, A.V.W.; Bazelot, M.; Dallas, M.; Whalley, B.J. (2015). Molecular targets of cannabidiol in neurological disorders. Neurotherapeutics, 21(23), 699-730.
  9. Sallaberry, C.A., & Astern, L. (2018). The Endocannabinoid System, Our Universal Regulator. Journal of Young Investigators, 34.
Sara Elián Elías (Autor)

Sara Elian (Madrid, España) es graduada en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid y con una sólida formación en dermocosmética y formulación de productos cosméticos por la academia AMIR.

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